Por primera vez en mi vida he sentido TAL orgullo de mí mismo. La voz femenina en mi cabeza (a la que le puse nombre y todo), esa que me reclama, me corrige, me hace ver las cosas de otra manera...está callada. En su lugar, hay una imagen de un Jesu de unos 6 o 7 años saltando, jugando, escuchando el mismo casete en su walkman y cantando en voz alta. Que levanta la mirada para ver a mi yo actual y corre a darme un abrazo. No pronuncia palabras, pero de alguna forma dice: "viste que podías", "nos volviste más sabio y fuerte", "te quiero mucho".
Se libre
Baeladar
No hay comentarios.:
Publicar un comentario