-Soltate ¿No ves que es al pedo? Ni siquiera vos mismo sabes de qué te estás agarrando ¡Soltate! ¿Por qué insistís? ¿Por qué te levantas?
-No puedo decepcionar a mamá.
Se libre
Baeladar
Un blog personal con el simple fin de expresar pensamientos, ideas, sentimientos y alguna que otra flasheada de las que tanto vagan ciegamente por mi cabeza. Tiene todo lo inconsciente que puede llegar a tener, mas lo agnóstico y apolítico que se les pueda ocurrir. Bienvenido a "Una Mente Caminante"
-Soltate ¿No ves que es al pedo? Ni siquiera vos mismo sabes de qué te estás agarrando ¡Soltate! ¿Por qué insistís? ¿Por qué te levantas?
-No puedo decepcionar a mamá.
Se libre
Baeladar
La política me enferma. Me hace mal.
Porque soy un idealista, o filántropo, o humanista, o una fusión híbrida con elementos de todo eso.
No creo en una entidad todopoderosa, creo en las personas. Porque crecí viendo películas de Disney que me enseñaron valores que trascienden fronteras y el tiempo mismo. La política corrompe esa fe. Me separa de las personas. Me obliga a romper vínculos, con tanto esfuerzo construidos por las artes y el amor desinteresado. Me pone muy del orto que por algo tan superfluo como una opinión o un supuesto, se provoquen daños, a veces irreparables, entre mis relaciones personales.
La política me quita (la poca) esperanza que tengo de creer que el mundo no es (del todo) una mierda. Afea todo a mi alrededor. Me persigue por las calles, interrumpe y ensordece mis canciones, nubla mi vista, ensucia mi ciudad...
Me hace desconfiar de productos que creía auténticos, solemnes. Patéticamente posicionados con una bandera "Anti tal cosa".
La política es como un virus que parasita y controla al ignorante; y al intelectual, creyéndose protegido, lo bestializa. Encierra a ambos en una jaula y los abandona, a su surte, con un pedazo de pan.
No me como el verso de que "todo es político". Porque según la misma línea "todo es arte", "nada es normal", "todo ofende", "todos somos especiales"...
Les confieso algo. Alguna vez pensé que la navidad era una época de mierda, y la viví como tal. Hipocresía en la cara de la gente por todas partes, reuniones cuasi obligadas, despilfarro, etc. Ahora creo en rescatar la nobleza en el fondo de todo eso, y que la peor época del año, en realidad, es durante las elecciones.
Se libre
Bael'adar
Cuando escuché "Va a tener que recursar" por tercera vez de la misma voz, mi proyección astral inmanente observó como salté por encima de ese corruptible banco de escuela, para abalanzarme directamente sobre mi victimaria, ahora víctima. Rodeaba su cabeza con mis manos de artista y desataba el odio acumulado durante más de 2 años. Ejercía presión sobre sus ojos con mis puntillosos pulgares, mientras imaginaba un grito de dolor que en realidad jamás escucharía.
La noche anterior a ese examen, mi compañero de cuarto, para el pesar de mi descanso, optó por entrar en un torneo internacional del videojuego dueño de su devoción. La franja horaria de participación difería por unas 6 horas a la nuestra. A la 1am oí el primer sobresalto; a las 2:27am el primer insulto a sus compañeros de equipo. Yo daba vueltas en la cama, buscando la posición que me alejara del resplandeciente fulgor de la pantalla e intentaba apaciguar el ruido de los clickeos con las almohadas. A las 4:44, sin conseguir nada de lo anterior, intenté adivinar cuántas teclas se desprenderían del teclado tras tomarlo y estamparlo contra la nuca de mi exaltado camarada. Luego, cuántas tras el segundo estampado, tras el tercero, el cuarto...
Una semana previa, en una sucesiva sucesión de desafortunados eventos, me encontraba siendo asaltado, junto a dos colegas más, por un grupo de malvivientes. La noche estaba fría pero nuestra juventud hervía. Entre cervezas, chistes de humor muy poco ético y amigos de corazón, se dificulta prestar atención a los peligros de los alrededores. Uno simplemente deja puesta la confianza en la memoria de los pies, ellos me devolverán a mi hogar. Este conjunto de nefastos nos había seguido severas cuadras hasta conseguir rodearnos. La aparición de un filo nos inmovilizó y al escuchar el "Denme todo", nuestro samaritano desinterés material tomó lugar. Fue cuando uno de ellos propinó una vulgar cachetada trasera e innecesaria que mis sentidos recobraron sobriedad. Mi arma fue el cencerro al que aún insisto en llamar "llavero". Uno a uno, como en un película de acción, el héroe dejaba derrotados y adoloridos en el piso a los maleantes. Una a una, cada "Prive" fue tallando su tatuaje.
Por su puesto que ninguno de esos episodios concluyó de semejantes maneras. Una insipiente astróloga amiga me dijo que es a causa de mi Sol en Tauro y mi Luna en Capricornio. Yo me excuso contestando que tan solo peso 62 kilos. La violencia en mi interior está tan lejana de la superficie que me hace cuestionar que se encuentre de verdad en algún escondrijo oscuro y húmedo. Lo que me inquieta es... ¿por qué siempre está presente y es imaginariamente visible como primera opción ante tales escenarios? En esos milisegundos previos a la tangible y moderada reacción consiguiente.
¿Será que es lo que llaman instinto de supervivencia? ¿Será que así funciona la naturaleza? ¿Estaré bien en el fondo, o tendré algo roto? ¿Necesitaré concretar una situación así alguna vez? Que incertidumbre, que miedo, que vergüenza, que ansiedad. El pensamiento último es: que alivio, que así sucede. Pero por las dudas, y solo por las dudas, no me pongan más a prueba.
Hace poco me di cuenta de algo: vivo enamorado.
Desde el jardín, siempre hubo una merecedora de mi devoción. Una compañerita con quien compartíamos la mesa de la merienda, mi maestra de 1er grado, la nieta de la vecina de mi abuela, la conocida de una amiga, compañeras de escuela o facultad, profesoras de la facultad... etc. La gracia claramente no está en que mi cabeza se la pasa arriba de una nube, porque eso a más de uno le debe suceder.
Yo quería ser el héroe que la salvara de las agresiones del bully de turno. Yo buscaba comprar o llevar a la escuela las galletitas, que sabía que a ella le encantaban, para que no se pueda aguantar las ganas de pedirme que le convide. Yo HACÍA LA TAREA y LLEGABA TEMPRANO para sentarme al frente. Hacía y hago chistes con referencias a cosas que le gustan. Y entre mis fatídicos intentos por llamar su atención, doy cuenta hoy día, que iba encontrando cosas para mí.
Encontré cosas intangibles pero sensibles. Encontré un visible despertar de valentía ante peligros inminentes. Encontré un nivel de observación al detalle. Encontré una minuciosa habilidad de escucha pasiva. Encontré un alto grado de reflexión en las palabras escritas. Me encontré con un entusiasmo por aprender y explorar. Y por sobre todas las cosas, encontré un afán por convertirme en una mejor persona cada día. En principio con una sensación totalmente ajena de extrañeza, luego con una masiva curiosidad.
En más de una ocasión las convertí en musas, explotando mi creatividad, sin que se enterasen. Hay algo poético en eso ¿No? ¿Cursi, tal vez? Me culpo a mi mismo de ser un chapado a la antigua en pleno siglo XXI. Uno que elige creer que aún existe el amor romántico...porque es consciente de que puede ejercerlo ¿De qué otro modo sino?
No me queda más que decir, estén donde estén, hayan pasado, estén aquí presente o en un futuro venidero:
"GRACIAS, mis amores."
Dormite. Largá el celu, date vuelta y dormite. El amor de tu vida, ese que estás buscando o esperando, no te va a contestar ese mensaje, de hace una semana y media, a las 2:58 AM de un lunes (feriado) a la madrugada.
En serio. Descansá.
Quizás mañana tengas una oportunidad... Útil.
Se libre
Bael'adar
El prestigioso astrólogo actualmente se pasa las tardes caminando entre paredes acolchonadas. Era reconocido por ser extremadamente detallista, metódico y sobre todo puntual a la hora de entregar sus informes semanales para el diario local. También era admirado por sus buenos modales, mirada estoica y carácter sereno; dignas características de los nacidos con el elemento tierra. Fue sorpresa para muchos que perdiera la cordura y terminara de tal modo.
Igual, convengamos que, si no me das el partido con una flor de 37, yo también te rompería una silla por la cabeza.
Microficción de mi autoría.
Jesuan Aguirre, 2023.
Hoy es domingo 27 de diciembre de 2022, pasadas las 24hs. Para algunos ya es lunes, para mi el día "pasa" después que uno se va a dormir.
Hace alrededor de 3 horas que estoy frente a la compu pasando por las redes sociales en loop de una a otra. Tengo la ventana al balcón abierta a mi izquierda con la persiana en lo más alto. Lo mismo con la que da a la calle. Entra una brisa de estación de ensueño, me enreda, me refresca y se va. Tengo los pies cruzados descalzos, tocando los cerámicos sólo con los dedos. Recogen frío del piso. Igual está caluroso, así que con todos esos factores, estoy plácidamente templado. Las ojotas permanecen a un paso y medio pegadas a la pata de la mesa. No he tocado la botella de agua. Si me comí casi toda la bandejita de frutos secos.
Puse música con la tele. Busqué un tema de "Él Mató A Un Policía Motorizado" y dejé que las sugerencias hagan el resto. Salvo por eventuales publicidades que saltear, YouTube se ha portado realmente compañero esta noche.
Contesto mensajes, historias, se inician chats nuevos.
Aprendo que hay algo llamado solitud, que me hace sentir bien, de una manera confusa, que no me sale describir.
Me re-descubro filósofo, y largo frases sobre como valoramos lo efímero, a pesar de saber conscientemente que no podemos coleccionarlo o guardarlo.
Veo fotos pasando, imaginando mundos enteros donde yo soy parte en ellas, compartiendo con esos protagonistas pictóricos escenas y momentos que se convertirán en anécdotas.
Estoy chill, estoy agradecido, estoy con sueño, fresco pero con sed.
Me voy al baño y a la cama. Buenas noches.
Se libre
Bael'adar
Tengo ganas de abrazarte de nuevo.
No de pie, horizontal.
Como me gusta, ya sabes.
Que mi huesuda mejilla
Caiga sobre tu pecho,
Y luego se ponga a jugar.
Yendo y viniendo,
De tu senos a tu cuello
Tu dermis recorriendo.
Mientras mi boca pecaminosa
Haga lo que tenga que hacer,
O haga lo que quiera hacer.
Porque una vez allí
Mi ello dejará que
Mi nariz se embriague de
Tu perfume dulce jazmín.
Hará que mis ojos encarcelados
La imágen recreen,
Viéndome, viendo-nos-lo-todo
En tercera persona del plural.
Como si alguien más
In-presente, inmaterial
Pudiese disfrutar de ver
Ese amor que te entregué.
Cuya puerta fuiste a
Abrir sin certezas,
Con miedo, pero con afán
De encontrar eso tal.
Calmado, estirado.
Entretanto enredado.
Mi brazos y piernas
Por todas y cada una
De tus féminas curvas.
Y regocijándome-en-el
Placer ígneo del tacto,
Tácito acordado,
Tan simple como es.
Hasta el punto final.
En el que ya cansado
De andar y dormido,
Con un beso sigilo,
Cuánto bien me has hecho
Y cuánto te amo
Te susurre al oído.
Se libre
Bael'adar